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Palacio del siglo XV recien rehabilitado
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TORO ZAMORA, En 1476, durante la guerra civil entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, varios toresanos, partidarios de Isabel, reunidos en la casa de Juan de Monroy y Antona García, acordaron sublevarse contra las tropas portuguesas que ocupaban la ciudad, pero fueron delatados por un joven asistente, enamorado de la bella Giomar, hija de Juan y Antona, cuando se supo que amaba a Álvaro de Ulloa, hijo del gobernador de Toro. Todos los conjurados fueron condenados en la plaza pública y Antona García fue ajusticiada en la propia reja de su casa. Los Reyes Católicos, ocupada Toro, premiaron la fidelidad de Antona mandando dorar la reja en que conoció la muerte y autorizaron también el matrimonio de Álvaro de Ulloa, que fue perdonado, con Guiomar. Tras varios años de olvido, el Palacio recién rehabilitado abre sus puertas y recupera todo el esplendor de la época, en estancias, salones y como no, gastronomía y vino.Geografía. Se localiza en el noroeste de la Península Ibérica. Al pie de la ciudad discurre el río Duero, que puede verse desde la atalaya que ocupa la ciudad. También recorren su término el río Guareña y los arroyos Hornija y Bajoz. En el término municipal se encuentran las localidades de: La Azucarera, El Gejo, Granja Florencia, Monte la Reina, Tagarabuena, Toro (capital del municipio), Villaguer y Villaveza. Historia Antes de que los romanos se estableciesen junto a la ciudad se preparo un campamento para el ataque a los cántabros y astures (28 a. C.), Toro era conocida por los fenicios con los nombres de Albocela y Arbucala.[cita requerida] En 1943 la Diputación provincial elige mayoritariamente a su alcalde Ambrosio del Cid y Álvarez-Tejedor para el cargo de procurador en Cortes en la I Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946), representando a los Municipios de esta provincia. Monumentos, * Toro de piedra de origen vacceo. * Restos de las murallas que protegieron la ciudad. * Puente del siglo XV. * Colegiata de Santa María la Mayor del siglo XII, que a su vez cuenta con el Pórtico de la Majestad), rómanica y gótica. En la sacristía está el famoso cuadro de la mosca, así como un Calvario de marfil único en España y una custodia de plata que estuvo en Londres hasta hace muy pocos años. * La Iglesia de San Salvador y San Lorenzo, los restos de San Pedro del Olmo y Santa María de la Vega, de origen mudéjar. * Arco del reloj del siglo XVIII. Dice una leyenda que en la argamasa para su construcción se utilizó vino en vez de agua, por la gran cantidad que se producía y por ser más económico que subir el agua del río Duero. * Monasterio del Sancti-Spiritus. * Plaza de toros, construida en 1828, toda ella de madera. * Iglesia de San Julián de los Caballeros. * Iglesia de Santo Tomás Cantuariense. * Iglesia del Santo Sepulcro. * Alcázar de la Ciudad. * Hospital de la Cruz. Efemérides Fue la primera ciudad donde se reconoció a Fernando III como Rey de León. Pórtico de la Majestad, en la Colegiata. En Toro nació el rey Juan II de Castilla y León. Se libró la batalla de Toro entre los Reyes Católicos y los partidarios de Juana la Beltraneja, liderados por el rey Alfonso V de Portugal, decisiva para la resolución de la Guerra Civil, y en la que vencieron los primeros. Fue la ciudad donde se desterró al Conde-Duque de Olivares por el rey Felipe IV (1643). Durante decenas de años, y hasta el siglo XIX, dio nombre a la provincia a la que pertenecía. Fiestas * Carnavales: Declarada de interés turístico regional (febrero-marzo). El Carnaval de Toro es uno de los más destacados dentro de Castilla y León,[cita requerida] siendo uno de los pocos que sobrevivió a la prohibición por la Dictadura franquista.[cita requerida] * Semana Santa. Declarada de Interés Turístico Regional en 2007. * Romería del Cristo de las Batallas (mayo). * Feria del Ajo de Toro (junio). * Ferias y Fiestas de San Agustín (28 de agosto). En estas se celebra un festejo llamado Fuente del Vino, que consiste en poner una pipa de vino en la plaza de toros y soltar un novillo. * Virgen del Canto: (8 de septiembre). * Fiesta de la Vendimia (12 de octubre). Declarada de Interés Turístico Regional. En la vendimia sale un desfile de carros a la antigua usanza, único en España. La iglesia-colegiata de Toro, dedicada a Santa María la Mayor, es filial en sus rasgos constructivos y estilísticos de las catedrales de Salamanca (la Vieja) y de Zamora. Destaca en ella y le confiere personalidad propia el singular cimborrio de ostensible similitud al de las citadas catedrales. Inicialmente debió constituir una fundación monástica en forma de abadía, pasando algún tiempo después, en fecha no determinada, a erigirse en colegiata de canónigos regulares. Con este régimen ha estado funcionando hasta su desaparición en aplicación del Concordato de 1851. Pudo iniciarse la construcción del edificio actual, sustituyendo a otro templo más antiguo de la misma advocación, hacia 1160, bajo el reinado y patronazgo de Fernando II de León, encontrándose en fase de conclusión en 1240. Estas fechas evidencian la posterioridad de la colegiata de Toro con respecto a la catedral de Zamora que había sido consagrada ya en 1174, y también la lentitud con que se llevaron a término las obras (en torno a 80 años). Un período tan dilatado hubo de ser cubierto, necesariamente, por más de una generación de arquitectos. Se aprecia con claridad la intervención de al menos dos maestros constructores o dos talleres: Al primero se debe, entre otras partidas, la cabecera, la zona inferior de los muros exteriores y la portada de la fachada norte. La piedra utilizada en toda esta fábrica es de caliza de tono grisáceo claro. Al segundo artífice hay que atribuirle como obra destacable el resto de los muros exteriores y la cubrición de la nave central. La piedra empleada es arenisca de color rojizo, cambio que se patentiza en los lienzos exteriores norte y sur. La planta, En la adjunta figura se recoge un esquema de la planta del templo sin los añadidos posteriores: la sacristía que prolonga el ala sur del transepto, y el atrio (en algún tiempo capilla y hoy recinto cerrado) que precede a la portada occidental. Es de cruz latina con tres naves -algo más ancha la central- divididas en tres tramos y rematadas por sendos ábsides, disponiendo la principal además de amplio presbiterio. El transepto es de igual anchura que la nave principal, lo que da lugar a un crucero de planta cuadrada; su longitud es ligeramente superior a la anchura de las naves, de forma que apenas se manifestaría al exterior de no ser porque su altura, idéntica a la de la nave principal, rebasa considerablemente la de las naves laterales. Posee una torre adosada a la fachada occidental en su extremo norte. En todo lo anterior la planta de la Colegiata es igual a la de la Catedral de Zamora, con la salvedad de que ésta posee cuatro tramos en lugar de tres. Para conseguir la mejor accesibilidad está dotada la iglesia de tres puertas, una en cada uno de sus costados y otra en el imafronte. Como se ha dicho, en época posterior se añadió una sacristía al frente meridional del transepto, y un atrio ante la portada de poniente. Las Bovedas, Nave central. Bóveda de cañón apuntado reforzada por arcos fajones doblados. Hay que hacer notar que esta forma de cubrición estaba ya superada por otros tipos más avanzados, como el de crucería. Éste se había empleado anteriormente en las naves laterales, no obstante en la central se retorna a modelos más primitivos que debieron parecer menos arriesgados. La adopción de la bóveda de cañón fue una decisión de última hora, pues los pilares cruciformes que la habrían de soportar estaban dotados de columnas adosadas para apeo de unas nervaciones inexistentes, por lo que han quedado sin funcionalidad y terminan inesperadamente a la altura de la imposta, como puede apreciarse aquí. Naves laterales , No existe homogeneidad en el abovedamiento de las naves laterales. El primer tramo de cada una de ellas se cubre con bóveda de aljibe de cañones apuntados que aparenta ser una bóveda de crucería por los cuatro nervios diagonales que la refuerzan en sus aristas. Los dos tramos restantes se techan con bóveda de crucería de ocho nervios: cuatro diagonales y otros cuatro más que cargan sobre las claves de los arcos que la delimitan. En la imagen adjunta puede observarse esta disposición; en primer plano, el tramo segundo de la nave derecha, y al fondo, la bóveda del primer tramo. Con mayor detalle puede verse aquí el tramo primero de la opuesta nave izquierda. Transepto, También, como la nave central, se cubre el transepto con una bóveda de cañón apuntado de la misma luz y altura que la de aquélla. Y también aquí, como se ha dicho en relación con la bóveda de esa nave, la solución llevada a la práctica no fue la proyectada inicialmente; prueba de ello es la inactiva presencia de las dos columnas acodilladas en los ángulos del fondo que no tienen ninguna misión estructural ni constructiva. El otro ala del transepto, el norte, sólo difiere en el tamaño del rosetón que se abre en su hastial. Cabecera, La capilla mayor (a la que corresponde la adjunta imagen) posee bóveda de horno. El presbiterio se cierra con bóveda de cañón apuntado como una prolongación de la bóveda de la nave central. Las capillas laterales, tanto la izquierda como la derecha, se cubren asimismo con bóvedas de horno, pero, a diferencia de la capilla principal, los espacios rectos que las preceden poseen bóvedas de cañón semicilíndrico. El abovedamiento de la cabecera conforme a cánones netamente románicos es indicativo de que esta parte del templo se erigió en primer lugar, con anterioridad a las naves y al transepto. Los ábsides, Cada una de las naves está encabezada en su extremo oriental por un ábside de planta semicircular, el central más prominente y de mayor altura. Descansan los ábsides sobre un basamento y se dividen horizontalmente en dos cuerpos, de los que el inferior es ciego en todos los casos, pero, mientras que su paramento es liso en los laterales, forma una arquería de escaso relieve en el central. En el cuerpo superior de los laterales se abre una estrecha ventana bajo arco de medio punto con columnillas y capiteles. En el del ábside principal se disponen tres grupos de tres arcos de similares características, de los que sólo uno de cada terna alberga una ventana. Cuatro columnas encastradas recorren el ábside central en toda su altura dividiéndolo en tres calles verticales. Las cornisas de los tres ábsides están formadas por arquillos que descansan sobre ménsulas piramidales invertidas. Estos pequeños arcos de estilo lombardo, tan profusamente usados en el románico catalán, son comunes a otras zonas del Duero en las que se realizaron edificaciones tardías, ya iniciado el siglo XIII. Así, en el ábside de San Miguel de Bordecorex se ven estos mismos arquillos, aunque allí las ménsulas sean de rollos, lo mismo que sucede en San Miguel de Caltojar, donde se escalonan en un doble orden. La columnas que soportan los arcos, ciegos o ventanales, de los tres ábsides están coronadas por sendos capiteles en su mayor parte de ornamentación vegetal, en algunos casos muy deteriorada. No obstante, uno de esos arcos presentas dos capiteles con figuras de cierto interes: uno de los capiteles muestra en su cara frontal un caballo ensillado y listo para montar, de un realismo poco propio de la iconografía románica; el otro capitel representa una aves de rapiña de corvos picos entrelazados por palmas. El cimborrio, Como es común, el cimborrio constituye el elemento de cubrición del crucero, siendo el de Toro de imponente presencia. Resalta sobre el conjunto arquitectónico atrayendo la atención del observador que lo contemple, bien por el exterior, bien por el interior. Como ya se ha dicho, el cimborrio debió ser una solución improvisada de última hora, pues la estructura portante no estaba inicialmente diseñada para este tipo de cubrición. Sobre los cuatro arcos torales del crucero estriba un sistema de pechinas de irregular curvatura que no forman triángulos esféricos ni son partes de una bóveda baída. Soportan una elevada linterna de planta hexadecagonal formada por doble orden de ventanales; en cada uno de ambos niveles se disponen dieciséis huecos bajo arcos de medio punto. Por necesidades estructurales y de estabilidad, más que compositivas, se adosaron a la linterna cuatro torrecillas que se corresponden en proyección horizontal con los cuatro pilares del crucero y que actúan a modo de cotrafuertes de la atrevida fábrica. El remate cimero no corre a cargo de una cúpula, como suele ser lo habitual, sino de un haz de dieciséis nervios que funcionan como vigas de directriz curva y sostienen la plementería de ladrillo. Se cubre todo ello con faldones de teja curva sobre armazón de madera. Estilísticamente sigue el modelo de cimborrio de la catedral de Zamora, primero de su género, y del de la catedral vieja de Salamanca después. Como este último, el de Toro posee doble orden de ventanales, mientras que el de Zamora sólo dispone de uno. La iluminación, Ventanas, Como se acaba de indicar, los ábsides están hendidos por estrechas ventanas que poca iluminación aportan al interior de las capillas de la cabecera. Para reforzarla existe una sencilla ventana en el paramento oriental del transepto, por encima de la bóveda de cada ábside lateral, y dos ventanas más del mismo tipo a los lados del presbiterio. Mayor claridad se obtiene a través de las dieciséis ventanas que calan la linterna del cimborrio. En la fachada norte se abren tres ventanas de mayor porte y de variada hechura de las que cabe destacar, por su original diseño, la situada en el último tramo: dos arquivoltas ojivales decoradas, la exterior con cabezas humanas, una cabeza de cerdo y otras figuras, y la interior con rodillos, descansan sobre tres capiteles de ornato vegetal y un cuarto que muestra extraños lagartos. Los fustes se dividen en dos partes entre las que se interpone un baquetón. Rosetones, Seis rosetones de diverso tamaño y trazado completan los huecos por los que recibe luz el templo: tres de ellos se abren en sendos hastiales de las dos alas del transepto y del presbiterio, otro sobre la portada meridional, y dos más en las dos caras exteriores del último tramo de la nave derecha. La torre, Ya se ha dicho con referencia a la planta de esta Colegiata, en relación con la de la Catedral de Salamanca, que ambas construcciones presentan identidades en algunos aspectos, entre otros en la ubicación de la torre en el extremo norte de la fachada occidental. Se trata de un prisma de sección cuadrada con contrafuertes y recios muros, salvo en el ángulo noroeste en el que se aprecia una merma de espesor incomprensible desde el punto de vista constructivo que debió responder a otros imperativos; lo cierto es que la precaria estabilidad de su estructura dio lugar a las primeras obras de consolidación a comienzos del siglo XVI y a unas segundas y definitivas dos siglos después. En esta ocasión se demolió la parte cimera de la torre y se construyó en su lugar el actual pináculo ochavado. El interior, La organización general de los volúmenes interiores y su sistema de cubrición ya han quedado descritos al tratar de la planta y de las bóvedas. Todo el conjunto está ejecutado en sillería bien despezada, a excepción de la plementería del cimborrio que es de ladrillo guarnecido. Seis pilares exentos cruciformes compartimentan el espacio interior definiendo las naves y sus tramos. A ellos se adosan, de forma asimétrica según las necesidades estructurales, semicolumnas de dispar altura que alcanzan el doble nivel de imposta perimetral. El nivel inferior corresponde a la imposta sobre la que estriban los arcos formeros y los de separación de los diversos tramos de las naves laterales. La imposta superior se sitúa en el nivel de arranque de los arcos perpiaños de la nave central. Con independencia de las tallas, imágenes, retablos y otros elementos decorativos con que cuenta el templo en su interior, entre los arquitectónicos hay que mencionar los capiteles de las columnas adosadas a los soportes de los arcos torales. Algunos de ellos contienen representaciones de temas vegetales, a base de hojas, palmetas, bulbos, etc. Pero otros, como el más divulgado de Daniel entre los leones, muestran escenas bien compuestas y labradas. Pueden apreciarse en la siguiente. TURISMO VITIVINICOLA, TURISMO ENOLOGICO en Toro (vino) Zona vinícola castellano-leonesa con Denominación de origen (DO), de las provincias de Zamora y Valladolid (España). Regada por el Río Duero, incluye 12 municipios de la provincia de Zamora y 3 de la de Valladolid teniendo la localidad de Toro como centro de la denominación. Tiene 5.960 ha y cuenta con 43 bodegas inscritas. Obtuvo la calificación de Denominación de origen en el año 1987. El entorno , La altitud de los viñedos esta comprendida entre los 600 a 750 metros, los suelos son pardos con textura arenosa, pobre en materia orgánica y con bajo contenido en sales minerales. El clima es continental, y las precipitaciones oscilan entre los 350 a 400 mm anuales. Características de los vinos , Tintos: vinos de 13,5º a 15º de alcohol. Rosados: vinos de 11º a 14º de alcohol. Blancos: Elaborados con la uva Malvasía, son vinos de 11º a 13º de graduación. Uvas * Tinta de Toro (variedad de uva autóctona) * Garnacha, * Verdejo, * Malvasía, Bodegas : * Bodegas Viña Bajoz Viña Bajoz, * Bodegas Fariña , * Bodegas Marques De Olivara, * Bodegas Toresanas , * Bodegas Torreduero, * Covitoro , * Dos Victorias , * Maurodos , Añadas: * 1988 Buena. * 1989 Muy Buena. * 1990 Muy Buena. * 1991 Excelente. * 1992 Excelente. * 1993 Muy Buena. * 1994 Muy Buena. * 1995 Muy Buena. * 1996 Muy Buena. * 1997 Buena. * 1998 Muy Buena. * 1999 Excelente. * 2000 Muy Buena. * 2001 Excelente. * 2002 Muy Buena. * 2003 Excelente. * 2004 Excelente. * 2005 Excelente. * 2006 Muy Buena. GASTRONOMIA CASTELLANO LEONESA, Introducción , Morcilla de Burgos cocida . La gastronomía castellano-leonesa destaca por los guisos y asados, los vinos de gran calidad, la variedad de sus dulces, los embutidos y los quesos. Incluso, en determinadas zonas de Castilla y León, se puede encontrar una importante producción de manzanas, turrones, etc. Gastronomía de Castilla y León, La gastronomía castellano y leonesa tiene su base en los cocidos y los asados, además de un gran surtido de dulces. Destacan los asados de cordero (véase Lechazo de Castilla y León), la morcilla (morcilla de León, Burgos o Valladolid), las legumbres (judías de El Barco de Avila, judiones de La Granja, lentejas de la Armuña, garbanzos de Fuentesaúco, etc.), las humildes y excelentes sopas de ajo, los tintos, rosados, claretes, blancos y espumosos de sus distintas Denominaciones de Origen (Ribera del Duero, Rueda, Toro, Cigales, Cebreros, Bierzo, Tierra de León, Arribes etc.). También destacan el cerdo y los embutidos, presentes en toda Castilla y León, pero que alcanzan su cumbre en Salamanca con el jamón de Guijuelo y en Segovia con el chorizo de Cantimpalos, etc. o en León con la Cecina de León o el Botillo del Bierzo. Los quesos son excelentes, como el Queso de Valdeón. No deben olvidarse los distintos tipos de empanadas. Algunos platillos típicos: * Sopas de ajo. * Cordero asado. Ávila: * Patatas meneás, * Tostón asado o cochinillo, * Yemas de Santa Teresa, * Torreznos, * Hornazo, * Cuchifrito, * Chuletón de Avileño, * Judías del Barco con chorizo, Burgos: * Lechazo asado (Ribera del Duero), * Chuletillas de cordero (Ribera del Duero), * Morcilla de Burgos, * Olla podrida, * Queso de Burgos, * Estrellados burgaleses, * Judías con chorizo, León: * Botillo del Bierzo, * Cecina de León, * Morcilla de León, * Sopas de ajo leonesas, * Cocido maragato, * Bacalao al ajo arriero, * olla Berciana, * Puerros de Sahagún, * Pimientos de Fresno de la Vega, * Sopas de trucha, * Lechazo del teleno, * Queso de Pata de Mulo, * Mantecadas de Astorga, * Hojaldres de Astorga, * Nicanores de Boñar, * Lazos de S. Guillermo, * Cecina de Chivo, * Pan de Montejos, Palencia: * Ostias de Palencia, Salamanca: * Hornazo, * Tostón asado o cochinillo, * Limones, * Amarguillos, * Chochos de yema, * Farinato, * Chanfaina, * Bollo maimón, Segovia: * Cochinillo de Segovia, * Lechazo asado, * Chuletillas de cordero, * Judión de La Granja, * Chorizo de Cantimpalos, * Queso de Sacramenia, * Ponche segoviano, * Achicoria de la tierra de Cuéllar, * Endibia del Carracillo, * Vacuno de Prádena, * Vacuno de Villacastín, * Ajo de Vallelado, * Zanahoria de la vega del Duratón, * Lombarda a la segoviana, * Torreznos, * Vino de Rueda, * Vino de Ribera del Duero, * Vino de Valtiendas, Soria: * Culeca, Valladolid: * Lechazo asado, * Mantecados de Portillo, * Morcilla de Valladolid, * Morcilla de Cigales, * Gallo turresilano, * Salchichas de Zaratán, * Pan de la provincia de Valladolid, * Vino de Rueda,Zamora: * Rebojo, * Arroz a la zamorana, * Aceitada, * Dos y pingada, Alimentos protegidos , Artículo principal: Alimentos protegidos de Castilla y León, Diversos productos alimentarios de la comunidad están protegidos con diferentes distinciones: Denominación de Origen, Indicación Geográfica y Marca de Garantía. Dentro del sector vinícola encontramos más d e 10 denominaciones de origen, siendo la más conocida la de Ribera del Duero. Las carnes, uno de los alimentos más representativos de Castilla y León, son el alimento más protegido y extendido, destacando el lechazo de Castilla y León, aunque también son de especial interés por su fama las carnes de Ávila o el cochinillo de Segovia. Los embutidos, de gran tradición, están representados por la cecina de León, el chorizo de Cantimpalos o el jamón de Guijuelo, entre otros. El queso Zamorano posee D.O., al igual que la mantequilla de Soria, y el pan de Valladolid dispone de Marca de Garantía. Dentro de las legumbres encontramos gran diversidad: la alubia de La Bañeza, el garbanzo de Fuentesaúco, las judías de El Barco de Ávila o la lenteja de la Armuña, entre otras, y la cereza de Las Caderechas y la de la Sierra de Francia también están protegidas, al igual que la pera del Bierzo.